ALMA FUGITIVA
"...y ver tristes hombres mirando al sur... "
Ismael Serrano
Ayer,
sin avisar o avisando con su ausencia,
desapareció mi alma,
dejándome desmembrado, falto,
sin consistencia, sin una mínima energía interior
que irguiera mi cuerpo,
ausente en la cama, casi difunto.
Y si fuera esta la primera de sus huidas,
pero ya otras la preceden.
Y si no sucediese nada o sintiese nada,
si no quedase lastrado,
si quedase ingrávido
por la ausencia de su ignorado peso,
pero mi cuerpo se vuelve mil veces más denso,
atado al suelo
atraído por una gravedad
más potente y menos indulgente.
Y la pena me cose a heridas,
que si de ellas me manase sangre
o supurase la peor de las infecciones…
pero, no.
De ellas escapa una tristeza extrema, lacerante,
sin la menor tolerancia,
un decaimiento que solo entiende de blancos y negros,
que sabe que todo toca el fin,
que las soluciones volaron en tiempo de esperanzas,
que lo nuestro es síntoma de delirio;
y ya no esperamos nada salvo el vacío.
Entonces, cuando con mi poca energía
consigo alzarme vacilante
ella regresa,
se acomoda en su nido y descansa,
no me explica por qué,
ni de dónde,
solo comienza a inspirarme el aliento que me falta
y comienzo de nuevo a ver todo
más relativo, menos exigente,
y creo que lo nuestro es posible o
que reúno las fuerzas para intentarlo.
Me conformo con mi alma caprichosa,
ser inestable,
que aunque la tenga amarrada con principios
o cosida a mi pecho,
ella volará cuando menos lo espere,
como tu, cuando menos lo quiera.
JUAN PEDRO FERNÁNDEZ BLANCO

